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Apertura del petróleo a privados, un paso esencial para México

05/10/2015
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Apertura del petróleo a privados, un paso esencial para México

Helmut Henríquez, gerente de México de LarrainVial Asset Management.

El viernes 18 de marzo de 1938 el mundo colocaba su atención en México, luego que su presidente, Lázaro Cárdenas, declarara la expropiación mediante la cual la riqueza petrolera que explotaban los extranjeros regresaba al pueblo mexicano. En ese entonces, todos los sectores de la población manifestaron su apoyo, pero a nivel internacional se iniciaron campañas de desprestigio. Inglaterra rompió relaciones y las tensiones con Estados Unidos aumentaron.

Hoy, nuevamente, el mundo mira a México, ya que tuvieron que transcurrir 77 años para que nuevamente empresas privadas de todo el mundo invirtieran en el sector petrolero de ese país.
Para la industria petrolera mexicana y el país en general, el miércoles 15 de julio fue un día "histórico", dando fin a décadas de monopolio del gigante Pemex. Lo que está viviendo hoy en día México es un hecho emblemático, ya que durante todo este tiempo una eventual apertura al sector privado se consideraba casi un tabú.

Pese a lo relevante de esta ocasión, ese día se licitaron 14 campos de petróleo, de los cuales sólo dos fueron otorgados a un único consorcio conformado por Sierra Oil & Gas, la estadunidense Talos Energy y la inglesa Premier Oil, dando así inicio a la reforma energética impulsada por el presidente Peña Nieto. Un inicio no muy auspicioso.

Sin embargo, el 30 de septiembre recién pasado el entorno internacional dejó de lado por un momento sus preocupaciones por China o la Reserva Federal, gracias al gran éxito de la segunda licitación de campos petroleros.

Con esta licitación, México volvió a recibir la atención positiva de la prensa y de los inversionistas institucionales. Así lo destaca el prestigioso Financial Times, que señaló que después del "fracaso de la primera ocasión, cuando se otorgaron sólo 2 de los 14 bloques en oferta, México se recuperó en su segunda subasta petrolera, otorgando tres de los cinco bloques con jugosos términos para el Estado".

La Fase 2 cumplió con la mejora esperada gracias a los cambios implementados por el gobierno y a los bajos riesgos exploratorios de los campos licitados, ya que mientras que en la Fase 1 eran de exploración, los licitados esta vez son de extracción, lo que aumenta la probabilidad de éxito de obtener crudo.

De acuerdo a estos resultados, el gobierno esperaría una inversión de US$ 3.000 millones y una producción adicional de 90 mil barriles por día hasta el 2018. Tomando en cuenta el régimen fiscal definido en cada contrato y en la legislación, el Gobierno de México recibirá entre 82% y 90% de las utilidades generadas en los contratos adjudicados. Los contratos contienen un esquema fiscal progresivo, de forma que, en caso de que se produzca un alza en los precios de los hidrocarburos o se descubran volúmenes superiores a los previstos, México percibirá un porcentaje mayor de la utilidad de los proyectos.

Hacia adelante habrá que estar atentos a la Fase 3, a realizarse en diciembre, dado que es la más esperada por las empresas públicas mexicanas. Hasta el momento se sabe que hay 59 empresas que han iniciado el proceso de precalificación para esta fase, que es la más llamativa no sólo por su menor riesgo, sino también porque se trata de contratos de licencia que suelen ser más atractivos.

Un país cada vez más competitivo

Pero esto es sólo el comienzo, que ayuda México a fortalecerse y afianzarse como plaza para que empresas privadas de todo el mundo quieran invertir en este sector y en otros también.

Así lo demuestra el último año, en el que empresas alemanas y surcoreanas de la industria automotriz decidieron invertir en el país debido a sus bajos costos de producción y su ubicación geográfica. México es el cuarto exportador a nivel mundial y el octavo productor de automóviles. Para el 2017 se espera que produzca más de 4 millones de vehículos, consolidándose como potencia mundial.

La apertura del sector energético no sólo es la entrada a un nuevo sector, ya que también ayudaría a aumentar la competitividad del sector manufacturero por medio de la reducción de su costo energético. Este año ya las tarifas eléctricas ya han caído un 19%.

Actualmente un 20% de la Inversión Extranjera Directa que aterriza en México va al sector aeroespacial, que ha registrado un crecimiento de sus exportaciones en un 17% anual en los últimos 10 años. Según KPMG, México es un 13,3% más competitivo en costos en comparación con Estados Unidos.

Esta mayor competitividad que está mostrando el país tiene el potencial de seguir impulsando el crecimiento de México, que también ha sido beneficiado por la recuperación del consumo, del crecimiento de las remesas, al impacto positivo de otras reformas (laboral, financiero, telecomunicaciones, entre otras) y a la reactivación de la economía de Estados Unidos.

Fruto de estas reformas y de las inversiones realizadas en estos sectores, especialmente el manufacturero, es el buen desempeño que ha mostrado la bolsa mexicana desde año pasado hasta hoy. Si la comparamos con el resto de América Latina y con otros mercados emergentes, producto de las reformas que se han impulsado, el mercado de capitales mexicano está gozando de un momento ascendente que puede representar interesantes oportunidades de inversión.

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