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José Manuel Silva, director de Inversiones de LarrainVial Asset Management

25/08/2025
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6 Minutos

José Manuel Silva: Un aplauso al extractivismo

José Manuel Silva: Un aplauso al extractivismo

El director de inversiones de LarrainVial Asset Management, José Manuel Silva, analizó en su última columna en Ex Ante el actual escenario de los commodities cobre y litio en medio del auge de la electrificación global y la inteligencia artificial, entre otras cosas. 

"Chile debe asumir con orgullo su rol como potencia minera y energética, desafiando visiones que buscan dejar atrás el modelo extractivo", dice.

Revisa su refllexión completa a continuación:

El auge de la electrificación global, impulsado por los autos eléctricos, la inteligencia artificial y los data centers, posiciona al cobre y al litio como pilares insustituibles del desarrollo futuro. Chile debe asumir con orgullo su rol como potencia minera y energética, desafiando visiones que buscan dejar atrás el modelo extractivo.

Un reciente estudio de la agencia de energía internacional (IEA) señala que el cobre es el único de los llamados minerales críticos que se utiliza en todas las más importantes tecnologías relacionadas con energías limpias: autos eléctricos (AE), solar (ES), eólica (EO) y redes eléctricas (RE). Ello por su conductividad eléctrica, su longevidad, su ductilidad y su resistencia a la corrosión. Hoy, éstas representan cerca de un 25% de la demanda global de cobre. Sin embargo, bajo tres escenarios del estudio, pasarían a pesar entre un tercio y hasta 45% de la demanda por cobre en 2030.

Así, en el escenario STEPS, la demanda por cobre relacionada a AE sube un 315% al 2030. Aquella relacionada con RE lo hace en un 47%; la de ES sube en 40%; la de EO sube en 60% y la de la red de baterías de almacenamiento en 340%. Paralelamente, los usos tradicionales sólo suben su demanda en 4%. El segmento de energías limpias representaría más del 80% de la demanda incremental de cobre en los próximos cinco años.

Los autos eléctricos usan casi tres veces más metal rojo que los de combustión. El estudio de IEA proyecta que las ventas AE aumentarán hasta 57 millones de unidades hacia el 2035, tres veces más que hoy, expansión que se puede multiplicar con el alza de los Robotaxis. Estos ya existen en varias ciudades de EEUU.

A enero del 2025, Waymo, el servicio de robotaxis de Google ya tiene un 14% de participación de mercado en San Francisco. Tesla ya comenzó su servicio en Austin. A medida que crezca este servicio, su costo por kilómetro cobrado caerá y, probablemente, sea tan competitivo como el de tener autos personales. Luego de más de 25 millones de viajes autónomos, un estudio de Waymo y Swiss Re concluyó que Waymo tuvo un 88% menos de reclamos de seguros y un 92% menos de accidentes con daños personales. Se espera que para 2030 ya habrán 500.000 robotaxis en 10 ciudades chinas y se proyecta que el mercado global de robotaxis será de US$ 25 mil millones para el 2030.

Un reciente estudio de Morgan Stanley estima que para 2030 las ventas de autos con piloto automático total corresponderán al 28% de las ventas de autos. Para que todo esto ocurra es clave la reciente evolución de la inteligencia artificial (AI) y que para que ésta se despliegue en todo su potencial hay que robustecer la red eléctrica y seguir construyendo data centers de última generación. Estos son altamente intensivos en consumo de energía dado que los servidores no solo la necesitan para funcionar sino también para refrigeración.

Hoy los data centers ya representan el 4% de la demanda eléctrica en EE.UU. y representarán el 10% para el 2030. El año pasado los data centers en EEUU consumieron 200 terawatts de electricidad, el equivalente a 18 millones de casas. Los mayores data centers bajo construcción consumen energía entre 10 y 25 MW (equivalente a 10 mil o 25 mil hogares). Los llamados data centers de hiper escala, especializados en IA, consumen 100 MW o más. Los data center en desarrollo consumirán 2000 MW (2 millones de hogares equivalentes).

Durante 2024, el mundo invirtió US$ 500 mil millones (2 industrias de afps) en data centers. Solo en Estados Unidos se espera que los data centers consuman más energía en procesar datos ese año que lo que consumen sumadas las industrias de acero, aluminio, química y cementera.

El crecimiento de la demanda por data centers solo comienza dado que en las próximas décadas se desarrollará también la industria de eVTOLs (electric vertical take off and landing), que Morgan Stanley estima entre 1 trillón y 9 trillones de dólares hacia el 2045.

La IEA estima necesario duplicar la longitud de la red eléctrica global, llegando ésta a 166,4 millones de kilómetros. Esto requiere grandes cantidades de cobre. Además, si se pretende que una parte de esta nueva demanda eléctrica sea generada por energías renovables se debe considerar que éstas consumen entre 2,5 y 7 veces más cobre que las convencionales.

China sigue siendo la fuerza motriz en instalación de energías renovables, especialmente la solar. Se proyectan que la oferta de energías renovables crecerá en 450 TWh hacia el 2035 para satisfacer la demanda de nuevos data centers. Durante el 2024, la inversión en renovables superó los 2 trillones de dólares. En EEUU, la generación a carbón ha disminuido desde un 45% a sólo 16%.

Por todo lo señalado anteriormente se suele llamar el período que viene, la era de la electricidad, donde la provisión de electricidad en redes de alta calidad y sin interrupción de suministro se torna un activo estratégico para cualquier país. En donde generar electricidad al menor costo posible incluyendo el costo medio ambiental será un factor diferenciador entre países.

Chile puede sin duda jugar un rol central en esta nueva era. Para ello debe convencerse de que su futuro radica en producir cada vez más cobre al menor costo posible. No es el momento de pensar en el fin del extractivismo. Por el contrario, debemos enorgullecernos del que tenemos y potenciarlo. Lo mismo se puede decir del litio, más abundante que el cobre, pero en donde también poseemos ventajas incomparables.

Adicionalmente, Chile puede convertirse en uno de los hub regionales de data centers (ya lo es), al poseer abundante energía renovable (solar, solar con baterías, eólica e hidro). El gas argentino que fluirá desde Vaca Muerta puede ser sin duda el respaldo necesario para complementar la energía renovable. En fin, los llamados a superar el cobre son poco realistas. Es probable además que Argentina y Bolivia también se percaten que abstenerse de tener una industria minera de clase mundial es un lujo que no se pueden dar (para satisfacer las angustias medio ambientales de los jóvenes urbanos educados).

En ese caso, la sorprendente y sofisticada malla de proveedores chilenos de la minería local podrán jugar un rol esencial en el desarrollo de un polo regional minero, proveyendo asesorías, servicios, software y bienes industriales intermedios. Hoy ya lo hacen a proyectos de escala mundial en Chile.

Nuestro mercado de capitales debería ser líder en financiar estos proveedores y también grandes proyectos mineros regionales. Solo falta que nuestras autoridades se crean el cuento (disminuyendo permisología y apoyando) y que nuestros empresarios tomen una oportunidad que parece única.

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