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Entrevista Leonardo Suárez en Ex Ante

LarrainVial

12/09/2023
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8 Minutos

Leonardo Suárez: El IPoM de septiembre ya quedó obsoleto luego de la inflación de agosto

Para el director de Estudios de LarrainVial, Leonardo Suárez, los supuestos del Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central deberán revisarse luego de conocerse que la inflación de agosto fue de un sorpresivo 0,1%, con lo que en doce meses bajara a 5,3%. A su juicio fue el aporte de la estabilidad financiera y fiscal la que ayudó a que la economía no cayera este año y aún cree que veremos un nulo crecimiento o un pequeño repunte en 2023. Asimismo, es tajante en señalar que el retraso en bajar la tasa por parte del Banco Central llevará a que la inflación el próximo año cierre en un 1%.

– ¿La inflación de agosto de 0,1% y la de no volátiles de -0,1% genera un cambio en los supuestos del IPoM?

– El IPoM quedó obsoleto en dos días, así de simple. El Banco Central mira la inflación a través del espejo retrovisor, lo que no le permite anticiparse a la trayectoria de la inflación futura, lo que si podría hacer si mira a través del parabrisas, aunque eso implique tomar riesgos porque siempre está nublado. Ha sido cauteloso y dosifica un pausado ritmo de baja de tasas, a pesar del derrumbe de la demanda interna y de la inflación subyacente, habida cuenta del temor a que el carry trade deprecie el Peso en forma significativa.

– ¿Ir detrás de la curva que significa?

– Corre el riesgo de que terminemos con la inflación en 12 meses en 0% el próximo año y alejado de su compromiso de tener una meta de inflación del 3%. El Banco Central no tiene un objetivo de crecimiento o empleo, pero sí de meta de inflación.

El alza de la inflación a dos dígitos, con un máximo de 14,1% en agosto del año pasado, no es responsabilidad del Banco Central, sino que se debe exclusivamente a la política fiscal pro-cíclica y a los retiros de fondos de pensiones del 2021, que generaron una exuberante expansión de liquidez.

– ¿Haber bajado la tasa en solo 75 puntos y fijar un piso de entre 7,75 a 8% puede llevar a que la economía se ralentice en términos de crecimiento?

– Las cifras de julio muestran que ya partió un proceso de suave aceleración de la economía. Lo que es llamativo es que la economía chilena no cayó todo lo que uno hubiese esperado en este ciclo. Yo estimaba a fines del año pasado que caeríamos 2% este año lo que ya no ocurrió. Detrás de ello está la estabilidad financiera y fiscal que ha mostrado la economía chilena. La economía terminará con un crecimiento de 0% o levemente superior y el próximo año espero que crezca 2% e incluso más, lo que está por sobre la expectativa del Banco Central y de la gran mayoría del mercado. Nos seguiremos sorprendiendo, como nos sorprendió el Imacec de julio.

– ¿Qué ha ayudado a que se crezca más de lo que estimaba a comienzos de año?

– Ha existido una gran contribución de la estabilidad financiera y fiscal para impedir que el PIB cayese en este año. La ausencia de nuevos retiros de fondos de pensiones y la caída de la demanda interna son bienvenidas, más aún después de la política fiscal kirchnerista que se ejecutó durante el año 2021. La recesión se reflejó en la caída de los EBITDA y de las ventas de las empresas… era absolutamente necesario porque permitió que la inflación cayese.

– Entonces a tu juicio, ¿Hacienda ha colaborado en este ciclo?

– Hubo una contracción del gasto público el año pasado y en ese contexto se ha seguido una política fiscal conservadora en este año. De hecho, el gasto público subió más de lo programado en el primer semestre gracias a algunos gastos extraordinarios, derivados de las compensaciones a las pymes por el aumento del salario mínimo, a las emergencias climáticas y de incendios, como por gastos en el sector salud que implicaron gastos no presupuestados. Pero hoy la autoridad fiscal está ejecutando un ajuste fiscal en este segundo semestre, con el objeto de cumplir con la meta de gasto público en 2023, lo que en mi opinión se concretará, lo que los inversionistas celebrarían.

– ¿Cuán importante ha sido que Mario Marcel haya cumplido con la meta fiscal?

– Marcel cumplió con la meta fiscal del año pasado, lo que no esperaba el mercado luego de la tendencia con que veníamos en 2021. En el 2021 se prometió un gasto público que crecería 0% real y terminamos con expansión del +33% real, o sea el gasto público pasó de US$ 73 mil millones en 2020 a US$ 100.000 millones en el 2021. Y en el 2022 se reduce el gasto público en US$ 25 mil millones al pasar a los US$ 75 mil millones. Ahora el gasto público crecería 2% real en este año. En el primer semestre, el gasto público creció 6,9% real y para llegar a la meta tendría que reducir 4-5% el gasto público en el segundo semestre. El ajuste fiscal ya partió en el mes de julio, en donde el gasto público cayó 2,9% real y es probable que veamos nuevas y más profundas señales de ajuste en el resto de este año. Para los inversionistas, la sorpresiva y significativa recuperación de la estabilidad fiscal es la única -y extraordinariamente relevante- contribución positiva de esta Administración a la economía chilena, lo que ha impedido que nos convirtamos en Argentina.

Esto es lo que ha permitido dar una estabilidad a la economía y ha permitido un IPSA a 6.000 puntos. Si no hubiésemos tenido esta estabilidad financiera y fiscal, hubiésemos seguido en proceso de desestabilización, con tasas de interés en las nubes, inflación aún mayor y una recesión más profunda en este año.

– ¿Crees que a pesar de la presión de gasto se mantenga la estabilidad fiscal en 2024?

– Sí, aunque no conocemos aún la propuesta de Ley de Presupuestos, esperaría que sea bastante razonable.

– Con todo ¿verías al Banco Central nuevamente bajando la tasa en 100 puntos base?

– La caída de la inflación subyacente amerita bajas de la TPM en 125 puntos base en octubre y diciembre. Pero claramente el Consejo está viendo qué pasa con el tipo de cambio y con un nivel sobre $ 890 está preocupado. Mi pronóstico es que el Banco Central suspendería el proceso de reposición de reservas para mitigar la depreciación del peso.

– En este aspecto, si ya ves una recuperación ¿tendremos un nivel de tasa de interés altos en comparación a los últimos años?

– Si la economía se empieza a reactivar con una demanda interna más fuerte el próximo año lo más probable es que la tasa no tienda a caer mucho. El Banco Central partió tarde y si hay una reactivación ya no habrá necesidad de seguir bajando la tasa de interés por debajo del 6%. Además, la brecha de tasas con Estados Unidos impediría que la TPM se reduzca por debajo de la tasa de la FED. Esa es la gran pregunta ¿qué va a pasar con la tasa de la FED? Bajará en 2024 o se mantendría en todo el próximo año en 5,50-5,75%. Mi respuesta es que no veríamos la tasa en Chile por debajo de la tasa de la FED por lo que es posible bajar hasta niveles de 4% siempre y cuando la FED baje su tasa de interés el próximo año, lo que no está garantizado.

El riesgo que ve en la PGU. Para Leonardo Suárez uno de los riesgos que existe en la economía chilena es el financiamiento de le Pensión garantizada Universal (PGU), la que para muchos ha sido una de las más importantes políticas de redistribución de las últimas décadas.

– ¿Por qué sientes que la PGU puede ser el gran problema que tenga las finanzas públicas?

– La PGU es un mecanismo de reparto no contributivo. Debemos partir de esa base. Es un mecanismo caro y con un potencial desestabilizador sumamente relevante. Cuando se aprueba en febrero de 2022, el costo incremental para el 2023 era de 1% del PIB y se aprobó un financiamiento para el primer año y para 2023 sólo 0,7% del PIB. O sea, hay 0,3% del PIB que no quedaron financiados para este año que se puede resolver con reasignaciones.

– ¿Qué pasa en los próximos años?

– El problema es que, si tú le agregas todo lo adicional que es el reajuste por IPC y probable reajuste por indice de sueldos y salarios, ademas del arrastre del Pilar Solidario, tenemos un gasto de 2,2% del PIB hoy, casi US$ 7 mil millones por año. Si proyectamos a 30 años con un país que está envejeciendo lo que tendremos es que llegará a necesitar financiamiento por el equivalente a 5% del PIB, o sea USD 10.000 millones anuales extras en moneda de hoy. Financiar la vejez es totalmente legítimo, pero la pregunta es cómo se financia. Si no se logra que a gastos permanentes tener financiamiento permanente terminaremos en la dinámica de Grecia. Entonces, esto es una amenaza a la estabilidad fiscal a largo plazo.

*Entrevista publicada en Ex Ante

 

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