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Existe el riesgo de que la inflación sea inferior a 2% el próximo año. Más aún, podría llegar a 0%.

LarrainVial Research

10/07/2023
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9 Minutos

Leonardo Suárez: La inflación va a caer más de lo esperado

No hace proyecciones mensuales del IPC, sino que mira más bien la tendencia generada por la demanda interna. Los últimos datos de junio parecen darle la razón, sobre todo respecto de la desaceleración de la inflación subyacente que presentó una reducción en doce meses, desde 9,9% a 9,1%. Más allá de apuntar al riesgo de que la inflación pueda llegar a 0% el próximo año, Leonardo Suárez, director de Estudios de LarrainVial, advierte sobre la amenaza de una eventual nueva propuesta para retirar el 100% de los fondos de pensiones, hoy día su principal preocupación.

Las últimas cifras de baja en la inflación son muy buenas, sobre todo de la inflación subyacente. Van en línea con lo que yo esperaba, tal como lo indiqué en mi último informe y en contra de lo que ha expresado el Banco Central, que sigue resistente”, dice Suárez.

—¿Se equivoca el Banco Central (BC) al proyectar una inflación subyacente de 6,5% anual a diciembre?
“Veo que llegará a 4% a fines de año, en línea con la feroz contracción de la demanda interna y a 3,5% la inflación total, frente a 4,6% que proyectaba el IPoM de marzo y al 4,2% en el informe de junio. Tengo una visión distinta en el sentido de que la inflación reacciona con un año de rezago a la caída de la demanda interna y esta viene cayendo fuerte, en torno a un 8%, desde el tercer trimestre del año pasado hasta ahora”.
“Lo que pasa es que el Banco Central dejó de ver la demanda privada como anticipador de la inflación. Cuando en julio de 2021 comenzó a subir la tasa de interés de política monetaria (TPM), lo hizo en reacción ante una escapada del gasto privado, cuando la inflación no partía. Luego cambió el switch e incluso ya no habla de la inflación en doce meses sino de inflación mensual. Lo importante es que la TPM subió hasta 11,25% y estamos con una tasa de interés real de 7,6%, una de las más altas del mundo, ajustada por forward de inflación a doce meses. Y los datos de inflación del viernes gatillarían una baja de la TPM de al menos 100 puntos base en julio, para terminar el año en 6,5%”.

—¿En cuánto proyecta la inflación en 2024?
“La inflación va a caer más de lo esperado. Existe el riesgo de que sea inferior a 2% el próximo año. Más aún, podría llegar a 0%. La contracción de la demanda interna inducida por la política monetaria contractiva fue eficiente en reducir la inflación. La pregunta es si la prolongación de la alta dosis de restricción monetaria podría haber inducido una caída del gasto privado mayor a la necesaria. Creo que si hubiese puesto más atención en la demanda interna y no en la inflación en doce meses o en la brecha del PIB, había razones para empezar a rebajar la TPM el 4 de abril y no el 28 de julio, pero es una cuestión opinable. Al final, el riesgo que corre por haber llegado tarde, es que la inflación el próximo año sea de 0%”.
“Lo importante es que todos los excesos que se venían acumulando por la farra que nos dimos en 2021, con la política fiscal contracíclica y los retiros de fondos de pensiones que dispararon la inflación, se están corrigiendo por la vía de una necesaria recesión. El Banco Central hizo la pega. Al mismo tiempo, el Ministerio de Hacienda redujo el gasto público y hoy día tiene una política fiscal relativamente conservadora, lo cual es importante para la estabilización financiera, permitiendo reducir la inflación y el déficit en cuenta corriente”.

—¿Ve riesgos en la aceleración del gasto público que mostró la ejecución presupuestaria en mayo?
“No me parece preocupante, la presión de alza del gasto público es exclusivamente de corto plazo y de los primeros siete meses de este año, porque la Pensión Garantizada Universal (PGU) comenzó a pagarse en agosto del año pasado y ya no sería una fuente de expansión en el segundo semestre”.
“El ministro de Hacienda, Mario Marcel es reconocido por tirios y troyanos como un ‘halcón fiscal'. Si ve una amenaza de no cumplir con la meta, la va a cumplir en el segundo semestre, podría ajustar la inversión pública, como lo hizo cuando era director de Presupuestos. Si hay mayor gasto por los incendios y por los damnificados por las últimas lluvias, todo eso puede financiarse con reasignaciones. Lo central es que la política fiscal se está ajustando, pero hay muchos riesgos”.

—¿Qué riesgos ve en el horizonte?
“Que se apruebe la propuesta de aumento de la PGU sin un financiamiento permanente, como están pidiendo algunos economistas y parlamentarios. La PGU es un mecanismo de reparto y se hizo un financiamiento parcial a partir de este año con alzas de impuesto a bienes caros, como jet privados, yates y autos con un valor superior a los $40 millones y la aplicación de IVA a los servicios profesionales, entre otros. Pero eso es insuficiente. En este momento el Fisco está pagando el 2% del PIB por la totalidad de la PGU. Y más del 70% del aumento del gasto público en este primer semestre ha sido para la PGU”.
“La propuesta de aumentar la PGU sin financiamiento extra solo conduce a llevar a Chile a la misma dinámica de Argentina y Grecia, de girar cheques populistas para desestabilizar el país a 20-30 años plazo. Sin financiamiento extra para el aumento o que se discute hoy, la PGU pasaría desde 2% del PIB hoy a 7% del PIB en 30 años más, ya que con el envejecimiento de la población, este mecanismo de reparto desestabiliza las cuentas fiscales. Los beneficiarios de la PGU pasarían desde el 14% al 28% de la población en 30 años más, provocando un alza significativa del gasto fiscal. La PGU es viable tan solo si se financia con ingresos permanentes”.

—¿Cómo lo resuelve una reforma previsional?
“Con una PGU financiada y la vía de financiamiento puede venir de una sola fuente: más impuestos. Tal como está la situación política, se ve difícil la aprobación de una reforma. Algunos quieren que solo esté limitada a la PGU y se genera este problema. El segundo gran riesgo, para el mercado de capitales y toda la economía, es que si no hay una reforma previsional ni una nueva Constitución, es más probable que en 2025 se genere una iniciativa de devolución del 100% de los fondos de pensiones, gracias a nuestro “Congreso Peronista”, en el cual incluyo a casi todos los parlamentarios, porque durante la administración Piñera, solo 12 de los 155 diputados votaron en contra de las 4 propuestas de retiros. Entonces el 92% de la Cámara de Diputados tuvo disposición para votar en función de incentivos populistas de corto plazo, por ejemplo, asociados a la expectativa de reelección parlamentaria”.
“En la actualidad esa proporción de “peronistas” puede ser de 80%, considerando que los republicanos, Evópoli, la mitad de la UDI y algunos de izquierda estarían en contra de los retiros. En vísperas de las elecciones parlamentarias, los “peronistas de izquierda y derecha” tendrían incentivos para proponer una devolución del 100% de los ahorros previsionales, con el consecuente cataclismo financiero. Aquellos que dicen “la plata es mía y la quiero en mi bolsillo”, con los que dicen “No + AFP”. Esa es la amenaza si de aquí a dos años no tenemos una reforma previsional consensuada”.

—¿Puede financiarse solo ajustando la calidad del gasto público, terminar con programas mal evaluados, reduciendo la inflación y eliminando exenciones tributarias?
“Lo veo políticamente inviable, cuando estaba Larraín (Felipe) como ministro de Hacienda, no aportó ajustando el gasto público de esos programas. Además, no se trata de financiar solo el 0,8% del PIB que costará la PGU en 2024. El aumento de la PGU que se plantea significa buscar financiamiento para el 4% o 5% extra del PIB para la totalidad de la PGU hacia el 2050. El financiamiento del 6% extra esta predefinido por el impuesto a las empresas en función de los sueldos de los trabajadores. Del 6% extra de cotización, lo más importante para el ahorro y el mercado es que sea capitalizable, independiente de si es de aporte individual o solidario, que es una decisión política. Y en ese escenario, el reparto no contributivo para actuales pensionados se dejaría a la PGU”.

—¿Cuáles son sus proyecciones para el PIB en 2023 y 2024?
“Este año va a estar en torno a 0% y no descarto que sea levemente positivo como lo he indicado en mis últimos informes. A todos nos ha sorprendido el resiliente comportamiento del PIB que apenas cayó -1% en el primer semestre, aunque la demanda interna haya caído fuerte en torno al -8% real en el mismo lapso. En enero el promedio de Consensus Forecast indicaba una caída de -1,3% y ahora está en -0,3%. Yo estoy en +0,2% en 2023 y creo que en el segundo semestre tendríamos variaciones positivas y eso lo anticipa la curva del IVA que es un indicador líder de la economía, con una recaudación que cayó -16,2% real el primer trimestre y ahora se redujo en -9,2% real en el bimestre abril-mayo”.
“Algunos quisieron crecimiento en el primer semestre. Pero más crecimiento es más desestabilización e inflación de dos dígitos hasta el 2026”.
“La demanda interna caería en torno a 3,3%, con una reducción de la inflación y del déficit en cuenta corriente en 2023, todo lo cual va a permitir un crecimiento de 2,5% en 2024, con una demanda interna expandiéndose un 4% el próximo año”.

—¿Y sus perspectivas para el precio del cobre?
“Con un desempeño de la economía en China que ha desilusionado, ha costado que el precio del cobre se mantenga sobre US$ 4 la libra. Nuestra proyección es que se va a mantener en US$ 3,70 la libra, promedio en el año. A futuro, el problema de oferta de cobre a nivel mundial, se va a producir a partir de 2025 y ahí podremos ver el cobre a un valor cercano a los US$ 6 la libra”.

Entrevista publicada en El Mercurio

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