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"Cómo afecta la desaceleración económica a Perú"

Luis Ramos

Gerente de Estudios Perú y Colombia, LarrainVial Research

18/10/2022
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8 Minutos

Impactos de la desaceleración del crecimiento global en la economía peruana

En el presente artículo, el autor analiza el panorama actual de la economía mundial e identifica las causas que explicarían la desaceleración de algunos de nuestros principales socios comerciales –como Estados Unidos y China–, sosteniendo que dicha situación se reflejaría en nuestra economía por el lado de las exportaciones tradicionales y no tradicionales, la cotización de materias primas, y el incremento en el costo del financiamiento.

El panorama para el crecimiento económico global para el 2023 luce desafiante. Recientes proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntan a una desaceleración del crecimiento económico, pasado de un avance de 6.1% en el 2021 a 2.8% este año y 2.7% en el 2023. Por su parte, el consenso de analistas económicos tiene una visión más pesimista, internalizando un ajuste de la economía global a 2.9% este año y 2.5% en el 2023.

El crecimiento global ha sido severamente afectado por el conflicto entre Rusia y Ucrania, las nuevas restricciones sanitarias en China, y las continuas disrupciones en la cadena de suministro que han exacerbado las presiones inflacionarias en el último año, situación que alimenta los temores de una posible estanflación no vista desde la década de 1970. En este contexto, las proyecciones apuntan a que el crecimiento económico para el 2023 estará condicionado por el ajuste en el ritmo de la actividad que experimentarán las tres mayores economías del mundo: Estados Unidos, China y la Eurozona, las cuales representan en conjunto el 56% del PBI global.

Causas de la desaceleración en Estados Unidos

Entrando en detalle en las dinámicas de las principales economías del globo, es importante señalar que, para Estados Unidos, el FMI espera que el crecimiento económico sea de 1.7% en el 2022 y de 1.2% en el 2023, lo cual contrasta con el avance de 5.7% experimentado en el 2021.

Por su parte, el consenso de analistas tiene una expectativa aun menor, con un avance de la economía de 1.6% para el 2022 y un modesto crecimiento de 0.8% para el 2023. Detrás de este ajuste estarían la reducción del poder adquisitivo de las familias y la política monetaria más restrictiva. Este último factor está brindando nuevas señales de su accionar. En efecto, la Reserva Federal (Fed) lleva 3 alzas consecutivas de su tasa de política monetaria, la cual asciende a 3.25%, nivel no visto desde 2007. Esta dinámica está desacelerando la demanda, particularmente en categorías sensibles a la evolución de las tasas de interés, como es vivienda y gasto de las familias en bienes durables. Así, es esperable que la política monetaria intensifique la velocidad de ajuste de estos sectores, la cual se verá bajo mayor presión en los siguientes trimestres.

Por su parte, la persistente erosión del poder adquisitivo de las familias también entrará a tallar. El aumento de los precios está contrarrestando el impulso de las ganancias en la compensación laboral nominal y los balances sólidos de los consumidores en el extremo superior de la distribución del ingreso. Además de estas dinámicas, el debilitamiento de la demanda externa de la Eurozona y otros mercados de exportación probablemente pesará sobre la demanda en los próximos trimestres.

Causas de la desaceleración en China

Por el lado de China, el FMI espera que la actividad avance 3.3% en el 2022 y crezca 5.0% en el 2023, por debajo del 8.1% evidenciado en el 2021.

Las expectativas del crecimiento económico chino han sufrido revisiones en el último tiempo debido a tres factores. Primero, una crisis hipotecaria cada vez más severa, toda vez que los boicots de los créditos hipotecarios están deteriorando cada vez más la confianza de los hogares, provocando una caída aún más severa de las ventas e inversiones inmobiliarias. Segundo, mayores restricciones sanitarias de cara al Congreso del Partido Comunista a realizarse octubre, lo cual ha ocasionado una recuperación más lenta de lo inicialmente esperado en el consumo y en servicios. Tercero, las sequias inesperadas, los cortes de suministro de energía, así como la desaceleración más rápida de lo esperado de las exportaciones, lo cual viene presionando la producción industrial.   

Causas de la desaceleración en la Eurozona

Finalmente, en el caso de la Eurozona, el FMI espera que la actividad económica crezca 2.5% en el 2022 y apenas 1.0% en el 2023, tras haber registrado un avance de 5.3% en el 2021. Las expectativas del consenso demuestran también una mayor preocupación, con proyecciones de 2.9% y apenas 0.2% para el 2022 y 2023, respectivamente.

Las estimaciones han demostrado un mayor pesimismo debido al súbito incremento de los precios del gas, dado que los flujos de gas ruso a través del gasoducto Nord Stream 1 se han detenido por completo y las presiones inflacionarias vienen superando el aumento de los salarios nominales.  Los indicadores de alta frecuencia han apuntado deterioros superiores a los inicialmente esperados y, a pesar de los efectos positivos del turismo durante el verano europeo, los últimos datos de PMI, inferiores a 50, sugieren que la actividad económica está en fase contractiva, tanto en la manufactura como en los servicios.

Las expectativas del consenso se inclinan hacia una recesión en la Eurozona más profunda y prolongada, así como presiones inflacionarias más persistentes. La demanda interna muestra debilidad por el impacto negativo de los altos costos de la energía, los cuales afectan significativamente el ingreso real disponible de las familias, así como la rentabilidad de las empresas.

Repercusiones en la economía peruana

La gran pregunta que aparece entonces es, ¿cómo afectará a la economía peruana este escenario de menor crecimiento global en el 2023? Los mecanismos de transmisión tradicionales de un ajuste en la economía global sobre la economía peruana son tres.

En primer lugar, el deterioro en el crecimiento económico de nuestros principales socios comerciales, como Estados Unidos y China (véase gráfico 1), presionará el ritmo de las exportaciones tanto tradicionales como no tradicionales, dado que el ajuste en el crecimiento económico en estas economías afectará sus respectivos ritmos de inversión y consumo.

Gráfico 1. Principales socios comerciales de Perú

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Fuente: World Integrated Trade Solution.

En segundo lugar, el menor dinamismo de la economía global y el consecuente fortalecimiento del dólar anticipa una caída en el precio de las materias primas, particularmente los metales básicos, entre los que destaca el cobre. Dada nuestra dependencia productiva al metal rojo, es de esperar que el ajuste en su precio desencadene efectos negativos en la recaudación fiscal y también en la inversión privada.

Finalmente, no podemos olvidar el canal financiero, dado que en un contexto como el planteado, es esperable que el apetito de inversionistas internacionales por economías emergentes inicialmente disminuya, ocasionando que el costo de financiamiento exigido para estos países, incluidos Perú, sea más alto. De esta manera, se avizoran mayores presiones en la inversión privada de cara al 2023.    

En el equipo de research de LarrainVial tenemos una proyección de crecimiento para la economía peruana de 2.1% en el 2022 y 1.0% en el 2023. Nuestra proyección incorpora una desaceleración en la actividad económica global en el 2023, así como un escenario político institucional similar al que vivimos el día de hoy. Esperamos que las primeras señales de desaceleración en la actividad aparezcan a finales del 2022 y se hagan más evidentes a principios del próximo año (véase gráfico 2).

Gráfico 2. Proyección del PBI de la economía peruana

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Fuente: Departamento de Estudios LarrainVial.

El tipo de cambio sentirá la presión de la apreciación del dólar a nivel global y el ajuste en los precios de las materias primas. Esperamos que la moneda peruana se deprecie alcanzando un nivel de PEN4.1/USD hacia finales del 2022 y converja hacia niveles de PEN3.9/USD hacia finales del 2023. Por el lado de los precios, proyectamos que las presiones inflacionarias continuarán cediendo en lo que queda del 2022 y durante todo el 2023. Así esperamos que la inflación cierre este año con un nivel de 6.3% y alcance 1.7% al cierre del próximo año, convergiendo al rango meta del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).

En este contexto de menor dinamismo de la economía, depreciación cambiaria y de convergencia de la inflación, anticipamos que el BCRP decida iniciar un nuevo ciclo acomodaticio de la política monetaria en el primer semestre del 2023, llegando a recortar progresivamente su tasa de referencia hasta alcanzar un nivel de 2% al cierre del próximo año.

Finalmente, por el lado fiscal avizoramos que las potenciales medidas contra cíclicas –para combatir la contracción en el ritmo de crecimiento– tendrían significativos desafíos para impulsar la economía en el corto plazo. En efecto, la reciente iniciativa “Impulso Perú”, la cual representa 1.1% del PBI, no sería suficiente en tamaño ni en alcance para evitar la desaceleración de la economía, toda vez que no disiparían totalmente la incertidumbre política; asimismo, su implementación no estará exenta de obstáculos tanto a nivel político como de gestión pública, lo que podría difuminar su impacto. Así, nuestras proyecciones involucran un déficit fiscal de 3.2% en el 2023, mientras que el ratio de deuda pública sobre PBI se aproximaría a niveles cercanos a 42% el próximo año, convergiendo posteriormente a niveles de 40% en el mediano plazo.   

Artículo publicado en Revista Capitales /Perú 

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