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Invertir en activos alternativos vía fondos evergreen: beneficios y riesgos
Invertir en activos alternativos vía fondos evergreen: beneficios y riesgos
En una columna publicada en El Mercurio Inversiones, Francisco Javier Tagle, Subgerente de Activos Alternativos en LarrainVial Estrategia, se refirió a los beneficios y riesgos de invertir en activos alternativos mediantes fondos evergreen: beneficios y riesgos.
Acá la puedes leer completa:
Hace ya varios años, los inversionistas institucionales comenzaron a incorporar los activos alternativos (como la deuda privada, private equity, activos inmobiliarios o infraestructura) en sus portafolios, principalmente en búsqueda de mayor diversificación y retornos atractivos en el largo plazo. Con el tiempo, estas estrategias se consolidaron y hoy son una parte estructural de sus carteras.
Más recientemente, este proceso ha comenzado a extenderse hacia los inversionistas no institucionales. De acuerdo con estimaciones de la industria, la participación del segmento clientes de wealth management en el total de los activos alternativos a nivel global habría representado alrededor de un 16% en 2022, cifra que podría acercarse a un 22% hacia 2032[1]. En la práctica, esto implica que una proporción creciente del capital invertido en este tipo de activos provendría de inversionistas no institucionales, transformándose en uno de los principales motores de crecimiento del sector. Este aumento responde tanto a una mayor demanda por parte de este tipo de inversionistas como al desarrollo de estructuras de inversión más accesibles, entre las cuales destacan los fondos evergreen.
Los fondos evergreen son vehículos de inversión de plazo indefinido que permiten realizar aportes de capital de manera continua. A diferencia de los fondos alternativos tradicionales, estructurados como fondos cerrados con llamados de capital, en estos vehículos todo el capital se invierte desde el momento del aporte y el fondo se mantiene permanentemente operativo. Esto permite al inversionista comenzar a estar expuesto al portafolio desde el primer día y mitigar el efecto de la denominada curva J, fenómeno habitual en los fondos cerrados, donde los retornos iniciales tienden a ser bajos o negativos antes de materializarse en el tiempo.
Adicionalmente, estos fondos suelen contar con portafolios que se renuevan de forma constante, un valor cuota calculado de manera periódica y, en general, montos mínimos de inversión más bajos, lo que amplía el acceso a este tipo de estrategias. Desde el punto de vista operativo, también ofrecen una experiencia más simple para el inversionista, al no requerir la gestión de llamados de capital ni calendarios extensos de aportes y distribuciones.
Otro aspecto relevante es que muchos fondos evergreen contemplan ventanas periódicas de liquidez, que permiten solicitar rescates parciales en determinados momentos del año. Si bien esta liquidez muchas veces no está garantizada, representa una mayor flexibilidad en comparación con los fondos cerrados tradicionales.
Sin embargo, estas ventajas vienen acompañadas de riesgos que deben ser bien comprendidos. En primer lugar, las ventanas de liquidez pueden cerrarse o limitarse, por lo que siguen siendo inversiones que requieren un horizonte de largo plazo. Además, se trata de una estructura relativamente nueva, con un track record más acotado, especialmente frente a ciclos económicos adversos.
Por otro lado, para poder gestionar eventuales rescates, estos fondos suelen mantener una parte de su cartera en instrumentos más líquidos o de menor retorno esperado, lo que puede traducirse en retornos inferiores respecto de fondos cerrados. Finalmente, existe un riesgo de valorización, ya que en los fondos evergreen tanto la entrada como la salida se realizan a valor cuota, el cual se determina a partir de valorizaciones periódicas y no de transacciones efectivas de los activos subyacentes.
Los fondos evergreen se están consolidando como una de las principales vías de acceso a los activos alternativos de los inversionistas no institucionales. Sin embargo, no son productos adecuados para todos ni equivalentes a instrumentos líquidos tradicionales, por lo que su incorporación debe realizarse de manera responsable. En este contexto, la asesoría financiera cumple un rol clave, tanto para evaluar si este tipo de vehículo es consistente con el perfil de riesgo, los objetivos y el horizonte de cada inversionista, como para asegurar una adecuada selección de fondos y gestores, un aspecto especialmente relevante considerando el menor track record de estas estructuras.
[1] Aaron Filbeck, “Young Money: Quantifying the Private Wealth Management Opportunity”, CAIA, enero, 2025.
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