Tendencias macro para el 2022
Alejandro Guin-Po

Alejandro Guin-Po

Economista LarrainVial Asset Management

06/01/2022
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Tendencias macro para el 2022

Sin duda el 2021 fue un año que tuvo diversos desarrollos macroeconómicos y cuyo principal protagonismo lo tuvo la recuperación de la pandemia. Aquello se reflejó en récords de crecimiento del PIB en diversas economías del mundo, lo que fue liderado por una gran campaña de vacunación y el incremento de la demanda (especialmente servicios), producto de las menores restricciones de movilidad. A su vez, la mayor actividad vino de la mano con mayor inflación, la que se vio amplificada por las disrupciones en la oferta a través de las cadenas de suministros.

Para 2022, una buena parte de las mismas temáticas continuarán, las que se mencionan entre los inversionistas como los mayores riesgos de cola (ver Figura 1) , los que pasó a explicar a continuación:

Figura 1. Principales preocupaciones de los inversionistas (riesgos de cola)

Fuente: Bank of America

 

  1. 1. Retiro de estímulos

    Ante las mayores presiones inflacionarias, la mayoría de los bancos centrales han anunciado o ejecutado políticas monetarias más contractivas, principalmente en los mercados emergentes. En este caso, la atención se encuentra en lo que realice la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).

    Actualmente el escenario base considera que el fin del programa de compra de bonos finalizará en marzo, lo que daría pie a un comienzo en el alza de tasas, de las que se contemplan tres subidas de 25 puntos base en 2022 y tres subidas de la misma magnitud en 2023. En este caso, hay preocupación de que la Fed se esté apresurando demasiado, lo que podría provocar una recesión hacia la segunda parte de 2022. En ese sentido, algunos analistas apuntan a que la normalización efectivamente se concretaría, pero considerando una evaluación de su ritmo hacia mediados de año. Incluso, en caso de que se considere que la economía no está lo suficientemente recuperada, se podría detener su proceso de alzas de tasas tal como ocurrió a finales de 2018.

    Es importante considerar que un alza abrupta de las tasas complicaría el costo del financiamiento global, impactando negativamente a las economías emergentes.


  2. 2. Pandemia

    Cuando se pensaba que lo peor había pasado con la variante delta, el surgimiento de ómicron ha complicado la reapertura total de la economía. La actual mayor variante de preocupación tiene una velocidad de contagio que ha sorprendido a las autoridades de todo el mundo, a pesar de que las preocupaciones se encuentran contenidas debido a que los estudios preliminares han indicado una baja probabilidad de hospitalización.

    Hacia el año que viene, el riesgo de nuevas variantes es muy válido. Sin embargo, los aprendizajes logrados estos años junto a la vacunación inclinan la balanza hacia un escenario de “nueva normalidad” con mayores contagios en vez de mayores restricciones de movilidad. Al menos, aquello se ha visto en las declaraciones en las regiones más afectadas del mundo, quienes siguen escépticos a volver a restringir fuertemente la movilidad. Precisamente, ese ha sido el sentimiento que ha primado en los mercados, con récords de contagios pero con rendimientos positivos en los mercados bursátiles.


  3. 3. Inflación

    La inflación se ha consolidado como la mayor preocupación del 2021, lo que no es sorpresivo considerando que hace más de una década no se vivían presiones tan elevadas. A pesar de que la mayoría de los analistas se han visto sorprendidos con los niveles actuales de inflación, consideran que hacia la segunda parte de 2022 la inflación debería tender a caer, por lo que es esperable que aún hacia finales de año se mantenga por sobre los mandatos de los bancos centrales.

    Sin embargo hacia 2023, las expectativas apuntan hacia una normalización casi total. Otros analistas, si bien plantean que se generará una convergencia hacia un nivel más bajo, también consideran que los niveles de inflación serán más elevados que el promedio de los últimos 10 años. Es esperable que la gradual caída en la demanda (puesto que no habrán mayores estímulos fiscales ni monetarios) y las menores disrupciones en la oferta, sean los canales para una menor inflación.


  4. 4. Corrección de las “burbujas”

    ¿Es esperable que los “súper” retornos de los mercados bursátiles se sigan prolongando? Varios analistas apuntan a que no, por la notoria diferencia que existe entre los precios de los activos y los fundamentales de las empresas, lo que apuntaría a que uno de los dos debe corregirse, siendo más probable el primero.

    Si bien no hay mayores indicios del ajuste propiamente tal, un posible detonante podrían ser las peores condiciones financieras (como una abrupta subida en las tasas) o las perspectivas de una caída notoria en el crecimiento económico más allá de lo que se encuentra internalizado en los precios.


  5. 5. China

    En la segunda mitad del 2021, la economía china fue protagonista por el notorio ruido en el sector inmobiliario, provocado por mayores regulaciones que pretendían “cambiar de rumbo” al país, principalmente hacia una economía más sostenible. No obstante, este último mes, las autoridades han dado notorias señales y acciones que darían sustento a la economía asiática, tales como recortes en tasas de referencia y una posible rebaja impositiva. Parte de este ánimo ya se comenzó a ver con la publicación del PMI Caixin Manufacturero que creció desde 40,9 a 50,9, por sobre las expectativas y volviendo a su mayor nivel desde julio de 2021.

    ¿Qué esperar de China? Si bien es esperable que las autoridades logren mantener a la economía con un crecimiento en torno a 5,0% es difícil que se vuelva a los rendimientos sobre 6,0% al año. No obstante, el gigante asiático seguirá siendo “el motor” de las economías emergentes, considerando las transformaciones que está realizando, que entre las más notorias se encuentran una transición hacia las energías limpias.

  6. 6. Chile

    La economía chilena tendrá principalmente tres temas que serán muy relevantes: primero, el nuevo gobierno de Gabriel Boric, en el que siga primando un ambiente relativamente positivo dada sus señales de moderación y gradualidad, pero que existen muchas expectativas sobre cómo se concretarán sus diferentes reformas, especialmente la agenda “microeconómica”. En segundo lugar, las presiones fiscales se mantendrán muy elevadas, considerando que el escenario base de la Dirección de Presupuestos, sobre una reducción notoria del gasto público (en torno a 25% respecto al 2021) es poco creíble, aunque un mejor precio del cobre podría ayudar a las arcas fiscales. Finalmente, la política monetaria seguirá un tono bastante contractivo, en el que se espera que la Tasa de Política Monetaria alcance niveles sobre 6,0% a mediados de año.

 

En conclusión, considerando todos los temas mencionados, la agenda macroeconómica global será diversa en temas. A pesar que de varios analistas se inclinan por los mercados desarrollados, consideramos que hay una oportunidad importante en los mercados emergentes considerando las mejores expectativas de crecimiento en adelante y buenos precios de las materias primas, entre otras razones.

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