¿Por qué es importante la consolidación fiscal?
Alejandro Guin-Po

Alejandro Guin-Po

Economista de LarrainVial Asset Management

13/12/2021
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¿Por qué es importante la consolidación fiscal?

En las últimas semanas, de cara a las elecciones presidenciales, se han reformulado los equipos económicos de ambos candidatos. Así, ha tomado fuerza un concepto clave a nivel macroeconómico: la “consolidación fiscal”. ¿A qué se refiere esto y por qué es importante en el día a día de las personas?

El término hace referencia a la diferencia entre ingresos y gastos de gobierno, cuyos déficits o superávits se van acumulando periodo a periodo, aumentando o disminuyendo la deuda respectivamente. Al mismo tiempo, en promedio, mientras más alto es el nivel de deuda, mayor preocupación existe entre los acreedores por la capacidad de pago que puede tener el país en cuestión. De este modo, la consolidación implica generar un grado responsable de endeudamiento.

Estas dudas sobre la capacidad de pago se ven traducidas en variaciones en las tasas de interés de la deuda local, es decir, en el costo que deben pagar los países por los intereses asociados a su deuda. Mientras más dudas haya sobre la capacidad de pago de un país, mayor serán los intereses y, por ende, mayor será el costo de la deuda.

El impacto macroeconómico a nivel país es evidente, puesto que un acceso más complejo al mercado financiero hace que los países deban gastar más en pagar intereses en vez de financiar políticas sociales o inversión pública. A su vez, se hace complejo suavizar los efectos de los ciclos económicos sobre el balance fiscal, provocando que los ajustes sean más abruptos.

Pero, ¿cómo afecta a las personas? Uno de los canales principales es el encarecimiento del financiamiento. La lógica es pensar en que la demanda de flujos tiene que tener una contraparte de oferta de flujos financieros, por lo que, si el gobierno requiere más fondos, aquello requerirá que los hogares o el extranjero ofrezcan un mayor ahorro, lo que se compensa con mayores tasas.

De este modo, el efecto en las tasas locales será al alza, haciendo más complejo financiar proyectos de mediano a largo plazo, por ejemplo, comprar una casa. Asimismo, como un efecto indirecto, también será más complejo proyectos empresariales, lo que tendrá un impacto negativo también sobre el empleo y los salarios.

Más aún, se puede producir un círculo vicioso en el deterioro de las cuentas fiscales: el alza en las tasas de interés provocará un deterioro en el sector privado, haciendo que los ingresos fiscales también caigan en la medida que las ganancias de empresas y personas se reducen. Lo anterior deteriorará más las cuentas fiscales, haciendo que volvamos al inicio.

Una situación representativa se puede observar al observar las tasas de interés reales de Chile, Brasil y México. Desde la implementación de la regla fiscal a principios de los 2000, Chile fue un ejemplo en responsabilidad fiscal. Sin embargo, las mayores de gasto sumado al retiro de fondos previsionales (que significaron una caída en el ahorro privado) generaron una fuerte alza en las tasas.

¿Qué hacer para evitar todo lo anterior? Un punto fundamental es mantener la credibilidad ante los acreedores, lo que se puede hacer diseñando una regla fiscal o planteando un presupuesto fiscal conservador y que pueda ser respetado. Así, estas ideas se han intentado plasmar en las candidaturas que actualmente están disputando la carrera presidencial.

En conclusión, el escenario fiscal en adelante será muy desafiante, puesto que requiere mantener la confianza del mercado a la vez que se avanza en una mayor cobertura en política social. No se debe perder la brújula que un equilibrio fiscal no son “solo números”, sino un aspecto relevante que afecta nuestro día a día de forma silenciosa.

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