¿En qué pensará Mr. Powell?
Alejandro Guin Po

Alejandro Guin Po

Economista LarrainVial Asset Management

21/05/2022
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4 Minutos

¿En qué pensará Mr. Powell?

El inicio de 2022 ha sido uno de los más difíciles para todas las clases de activos, en las que una de sus causas principales ha sido la inflación y, como consecuencia, la contracción de la política monetaria en los bancos centrales del mundo, provocando así condiciones financieras más estrechas. En ese sentido, los discursos y acciones de la Reserva Federal de Estados Unidos han sido seguidas atentamente por los analistas en todo el mundo.

La comunicación no ha estado exenta de dificultades ante un escenario macroeconómico que evoluciona con una incertidumbre inusual. En esa línea, Jerome Powell ha tenido una dura tarea de cara a los mercados, transparentando la postura de la Fed y más aún, intentando consolidarla en una misma línea a pesar de las ideas disímiles entre los gobernadores, quienes incluso han sostenido abiertamente que tomarían otras acciones.

Sin embargo, más ardua es la tarea de lograr una convergencia de la inflación a la meta dentro del horizonte de política, y que no implique la caída en una recesión. Esto es un sensible equilibrio al manejar la política monetaria que no es fácil de conducir, puesto que para reducir la inflación inevitablemente se requiere una desaceleración de la actividad.

La inflación ha estado influenciada por múltiples causas que la han llevado hasta niveles muy altos de manera persistente. De todos modos, parece estar alcanzando su máximo en vista de que, si bien el último dato de IPC estuvo por encima de lo esperado, este anotó una moderación respecto al registro anterior en términos anualizados, producto de la desaceleración en el precio de vehículos y otros factores subyacentes. De esta forma y, en caso de ausencias de nuevas sorpresas, nos encontraríamos cerca de la máxima variación.

Los mercados parecen estar de acuerdo con aquello. Desde algunas semanas las tasas americanas parecen haber encontrado un máximo, y si bien ha habido una elevada volatilidad, no han superado por mucho el 3,00% e incluso han retrocedido en el margen. Esto concuerda con una visión en la que los mensajes de política monetaria son coherentes con una convergencia a la inflación. Si bien esta situación podría verse alterada en caso de que surgiesen nuevas sorpresas inflacionarias, el escenario base considera una estabilización de la inflación a partir de la segunda mitad del año.

Desde la actividad, los comunicados de la Reserva Federal han dado cuenta de la fortaleza de la economía estadounidense: un consumo privado sobre su nivel de tendencia, una creación continúa de nuevos empleos y un mercado inmobiliario que sigue activo a pesar del incremento en las tasas de créditos hipotecarios. Lo anterior todavía es consecuencia del sobrecalentamiento que vivió la economía en 2021, dado el impulso monetario y fiscal más grande la historia.

Esto da espacio para que el ente emisor pueda aplicar una política contractiva, lo que hace total sentido. Sin embargo, se observan leves señales de desaceleración que podrían comprometer lo anterior, lo que ya han contemplado algunos analistas, con rebajas en sus estimaciones de crecimiento tanto para 2022 como 2023. De este modo, volviendo al primer punto, ¿cómo compromete esta situación a la función objetivo de la Reserva Federal y por ende al delicado equilibrio? Sin duda, podría limitar el impulso de alzas contemplado. Afortunadamente, los gobernadores han sido explícitos en el control inflacionario como el objetivo prioritario. Sumado a lo anterior, no son pocos los que consideran que la Fed se quedó “atrás de la curva” respecto al manejo de la inflación, incluyéndose hace pocos días el expresidente Ben Bernanke.

En conclusión, ¿en qué parece pensar Mr. Powell? En que la convergencia de la inflación es hoy la labor fundamental y en lo que se juega la credibilidad del ente emisor. ¿Y qué hay de la recesión? Sería deseable que la economía tuviese un aterrizaje suave respecto a su crecimiento, pero no es una condición necesaria. Más que mal, la inflación no ha sido vivida en carne propia por las últimas generaciones y recién comienzan a dimensionarse sus implicancias.

Columna publicada en El Mercurio Inversiones

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