Cómo reaccionaron los mercados con triunfo de Lula en Brasil

Alejandro Guin Po

Economista LarrainVial Asset Management

02/11/2022
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Alejandro Guin-Po: La razón tras la reacción positiva del mercado ante el triunfo de Lula

El domingo 30 de octubre se realizó la segunda vuelta presidencial en Brasil, entre el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva - que obtuvo la primera mayoría (48,43%) en la primera vuelta – en contraposición al actual presidente Jair Bolsonaro con la segunda mayoría (43,2%). Si bien el consenso y la mayoría de las encuestas apuntaban a una cómoda victoria para el candidato perteneciente al Partido de los Trabajadores – partido de centro izquierda – los resultados fueron mucho más reñidos de lo esperado.

Considerando la totalidad de los votos, Lula obtuvo el 50,9% de las preferencias, quedando así Bolsonaro con 49,1%, considerando una participación de 79,4% de los votantes habilitados. Estos comicios estuvieron marcados por el aumento en la polarización política, expresada en una mayor rivalidad en las calles y tensas manifestaciones sociales, junto con el continuo temor de que el actual presidente pudiese desconocer los resultados en caso de ser desfavorables, un riesgo de cola según los analistas. Parte de lo anterior se expresó en la mayor participación, considerando que la tasa de absentismo disminuyó en la segunda vuelta, pasando desde 20,9% a 20,6%, cuando usualmente aumentaba en segunda vuelta. Con estos resultados, prácticamente todas las autoridades políticas del país y de la región reconocieron el resultado de la votación. En este contexto, el candidato vencedor mostró un discurso que resaltaba la moderación, enfocándose en el componente social, pero considerando que las limitaciones fiscales del país.

La reacción del mercado fue mejor de lo esperada, en el que los activos locales mostraron un desempeño positivo, desacoplándose parcialmente del bajo apetito por riesgo internacional. La razón fundamental por la que aquello ocurrió se debe a la moderación y al impedimento de realizar transformaciones mucho más profundas, considerando al menos los siguientes puntos, que en parte ya habíamos destacado en nuestra comunicación en la primera vuelta:

  • En primer lugar, el Congreso se muestra dividido y con una mayor coalición de centro derecha para el período 2023 – 2026 que en la actualidad. A aquello se suma que los partidos de centro son más independientes, por lo que lograr acuerdos para que el gobierno pueda realizar reformas estructurales desde una motivación política son muy complejas. Esto incluye un incremento del gasto fiscal más allá de los límites responsables o reformas constitucionales como han ocurrido en otros países de la región. Cabe destacar que el espacio fiscal con el que cuenta Lula es menor a su primer mandato y el entorno macroeconómico internacional tampoco lo favorece.
  • En segundo lugar, los aliados de Bolsonaro ganaron 13 de las 27 gobernaciones de Brasil, incluyendo las más populosas como son Río de Janeiro, Minas Gerais y Sao Paulo. Aquello es una plataforma relevante a la hora de sostener la popularidad y el desarrollo de políticas públicas, más aun en el contexto polarizado que actualmente se vive.
  • En tercer lugar, a pesar de que el presidente Bolsonaro no ha reconocido la derrota de forma explícita, ya dio comienzo al proceso de transición – como se estipula en la ley brasileña – considerando que un equipo político debe facilitar la instalación del gobierno entrante. Si bien ha habido algunas manifestaciones a favor del actual presidente, estas han sido aisladas y no consideran una amenaza más seria a la gobernanza local de acuerdo con los analistas locales.

Dado lo anterior, mantenemos atención a los próximos catalizadores que son el nombramiento de su equipo económico – entre quienes destacan Fernando Haddad o Henrique Meirelles – y la instalación del nuevo gobierno, incluyendo que el presidente Bolsonaro pueda manifestar de una forma más explícita su derrota, evitando así un escenario de tensión social.

Respecto al mercado accionario, pareciera ser que el mercado ha incorporado gran parte de los riesgos. Valorizaciones de muchas empresas con propiedad estatal se encuentran transando a valorizaciones similares al peor momento de Brasil de las últimas décadas. Si a eso le agregamos que las condiciones macroeconómicas (crecimiento mejor a lo esperado, fin del ciclo de alza de tasas y creación de empleo) y el contexto político (congreso con fuerte poder de la oposición y Lula ha dado indicios de un gabinete más central) brindan un escenario más bien auspicioso para el mercado accionario brasilero. Creemos que si logran mantener dentro de cierto rango la responsabilidad fiscal se podría mantener la ventaja relativa del mercado accionario local. En este contexto, nos encontramos ligeramente sobre ponderado, con buenas perspectivas en sectores domésticos con buen momentum de resultados y que además se beneficiarán del ciclo a la baja de política monetaria.

Desde la perspectiva de nuestros fondos de Deuda Latam seguimos optimistas en Brasil y así lo reflejamos en nuestro posicionamiento con un overweight en los bonos corporativos del país (24% vs 18.5% del benchmark). Los sólidos balances, la disciplina financiera y los altos niveles de liquidez vuelven a las compañías brasileras un activo atractivo desde una perspectiva de riesgo/retorno. Estamos más expuestos hacia nombres con clasificación de riesgo de BB (Petrobras, Banco do Brasil, Klabin, CSN, Aegea), aunque destacamos nuestra participación también en papeles Investment Grade como el caso de Braskem que muestra una salud financiera robusta y sus bonos al 2030 están con un yield de 7.8% (360pbs), muy atractivo para su rating. Creemos que hay oportunidades y esperamos que varias de ellas se vayan materializando a medida que tengamos más certezas y acuerdos en el frente político. Más aun, una mayor previsibilidad puede fortalecer la posición de Brasil como reemplazo natural de Rusia en los fondos emergentes, ofreciente una oportunidad desde el punto de vista técnico. Complementariamente, la liquidez y profundidad del mercado local se quintuplicó en los últimos años, dando soporte para que las empresas tengan diferentes alternativas de financiamiento, e inclusive no hemos tenido defaults en los últimos 12 meses y prácticamente no hay candidatos mirando para el 2023.

El autor de este análisis, Alejandro Guin-Po, también fue entrevistado por este tema en el programa Pauta de Negocios de Radio Pauta --> Ver video

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